El hotel en el que los alojamos se llamaba “Hotel Dragului” con unas
habitaciones preciosas, cuyos balcones tenían unas vistas de montaña increíbles.
Recomiendo la especialidad de la casa: pollo en salsa de champiñones, cocido en
vino con queso derretido (delicioso).
Tras desempacar y hacer algunas fotos
en la habitación con mi prima ->
Decidimos ir a brasov a pasar la tarde.
Brasov es una de las ciudades medievales más conocidas de Rumanía, que
también perteneció al imperio de los Habsburgo. Es conocida por tener una las
calle s más estrechas del mundo: la calle de la cuerda. Se encuentra cerca de
la Iglesia Negra, otro punto turístico interesante, con estilo gótico construida
entre los siglos XIV y XV, cuya denominación proviene del gran incendio que
tuvo lugar en el siglo XVII.
Nosotros en nuestro caso subimos con el teleférico al mirador de brasov. Creo
que las fotos hablarán por si solas: